1. Mezcla los ingredientes húmedos.
240 g agua
100 g masa madre activa
20 g aceite de oliva
20 g miel
2. Agrega los ingredientes secos y mezcla.
420 g harina todo propósito
10 g sal
3. Cubre la masa y deja reposar por 30 minutos.
4. Realiza de 3 a 4 series de estiramientos y pliegues*, dejando reposar la masa 30 minutos entre cada serie.
Estira y pliega*: Levanta suavemente un lado de la masa y dóblalo hacia el centro. Repite este proceso para los tres lados restantes de la masa. Básicamente, este método le da la vuelta a la masa.
5. Luego de completar la última serie, cubre la masa y déjala reposar en un lugar cálido hasta que duplique su tamaño, podría ir de 4 a 12 horas dependiendo de la temperatura ambiente. En mi caso, tomó aproximadamente 5 horas a temperatura ambiente 73°F/23°C.
6. Enharina ligeramente la mesa de trabajo, aplana la masa en forma de rectángulo y enróllala desde el lado corto. Pellizca la unión, mete los extremos y colócala en un molde engrasado con la unión hacia abajo.
7. Cubre la masa y déjala reposar de 2 a 4 horas a temperatura ambiente o en el refrigerador toda la noche. Una vez que este lista, vas a notar que la masa aumento su volumen y se ve esponjosa.
8. Rocía un poco de agua y hornea con vapor, usando una charola con agua o hielos a 375°F/190°C por alrededor de 35 minutos o hasta que tenga una corteza ligeramente dorada.
Para un acabado más brillante, puedes barnizar la masa con huevo: bate un huevo con una cucharada de leche y barniza la superficie justo antes de hornear.
Provecho!